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RESPIRANDO CINE

Dejad que os hable hoy de un lugar muy especial, uno oasis cinematográfico situado en medio de una pequeña ciudad llamada Pontevedra. La mía, esa de la que me siento tan orgulloso, la misma en la que he pasado la mayor parte de mi vida, que me ha dado tanto bien, y por la que siempre sentiré un amor muy especial. Ese mágico lugar, que me recuerda a la ciudad de ensueño del Mago de Oz, se encuentra situado en la calle Colón y se trata del mayor paraíso cinematográfico que he conocido nunca, MAXVIDEO. Como nombre indica, se trata de un videoclub, pero sólo si lo miras de soslayo, porque si te detienes y te paras en los detalles, como si tratases de imitar a Sherlock Holmes, entonces descubrirá mucho más, en  mi opinión, la verdeara Joya de la Corona. Ni en mi infancia, en los 80, época en la que os video-clubes eran la panacea del cine, encontré un lugar así. Les parecerá que exagero, que les intento vender gato por liebre, pero no, nada de eso. Maxvideo es el barrio del cine, un lugar en el que nada más entrar te das cuenta, de que tiene algo especial, algo mágico. Se respira amor, pasión, hacia algo tan menospreciado como el Séptimo Arte. En ese lugar aún queda lugar para los grandes, para los visionarios para los soñadores... Es un lugar, donde a parte de las cintas de moda, que no faltan, por supuesto, te puedes topar de bruces con los grandes del cine. Sí, hablo de Ford, de Godard, de Bogart... Hablo de CINE, del bueno, del de toda la vida, de los grandes clásicos, películas que marcaron época en el cine. Obras Maestras, Serie B, cine de  Autor... Es un lugar donde todos aquellos que amamos el Cine, podemos dar rienda suelta a nuestros gustos más personales. Porque ha de todo y para todos.  Recorrer sus pasillos es un verdadero placer para la vista. Por ello, me encanta visitarlo, incluso en los días en los que soy consciente de que no me voy llevar una película a casa, pues no voy a tener tiempo de visualizarla, me encanta pasar por el lugar, recorrer sus pasillos, aprecias las obras, y sentir como mis sentidos, gozan respirando cine.
Para mí una de las cualidades más importantes que debe defender el ser humano, es la vocación, poder dedicar su tiempo a aquello que lo hace sentir bien, a gusto con su persona y que lo defienda a capa y espada hasta las últimas consecuencias. Pues bien, no me cabe duda de que las personas que llevan este negocio, que se rompen la espalda cada día para que un lugar como éste pueda existir, que seguramente renunciaron a modos de vida más rentables económicamente, para dedicarlas a lo que amaban, son sin duda alguna, ante todo valientes. Fieles a si mismas, a una forma de vivir y a unas creencias que tienen que ser muy fuertes para estar todos los días nadando a contracorriente, por aquello en lo que creen. Y no es fácil, eso seguro. Sobre todo en los tiempos que corren donde el esfuerzo ajeno, no parece tener la menor importancia. Y es que reconozco que durante mucho tiempo, yo también fui ciego, también dejé de valorar las cosas en su justa medida, por el simple motivo de que me vinieron dadas.
Hoy día las nuevas tecnologías están acabando con el valor de las cosas, con la compensación al esfuerzo, debido a ese incontrolable ego que nos incita a  querer tenerlo todo, sin importarnos las consecuencias. ¿Por qué voy pagar por algo, cuando me lo puedo descargar gratis?, creo que es una pregunta con la que nos hemos interrogado todo alguna vez. Y es una buena pregunta, pero, vamos a intentar darle alguna vuelta. Imaginemos, que tenemos una librería, y que vendemos periódicos, no nos gustaría que todo el mundo lo lea en Internet, pues se dejaría de vender, y nosotros, no podríamos comprar la cena, ese día. Pues, aquí ocurre otro tanto de lo mismo, las películas, los libros, los CDs, no se hacen gratis, hay gente que vive de ello, que es su pan, como el tuyo, por ejemplo dar clase, por lo que si nos bajamos las cosas, les estamos quitando el sustento a unas personas, las cuales viven de este negocio... Porque el cine, puede ser un arte, un entretenimiento, pero también un negocio que alimenta a millones de personas y no todas son artistas millonarios, hay viajantes, taquilleros, dependientes de Videoclubs... Personas que pagan impuestos, que trabajan por ofrecernos un producto de calidad y a las que robamos a golpe de clic. No os dan ganas de llorar...
Queridos amigos, yo nunca me opuse al avance tecnológico, aunque considero que en los últimos tiempos avanza a una velocidad endiabladamente peligrosa. Pero, sí creo en el respeto, en el valor de las cosas, y considero que menospreciar al prójimo es algo horrendo. Por ello, desde aquí, os quiero invitar a que abramos los ojos, abandonemos el ciberespacio y lancemos una mirada a la realidad. Entonces nos daremos cuenta de que estamos cometiendo algunas injusticias, y que de alguna forma estamos colaborando en la destrucción masiva de algo que nos ha dado muchas horas de felicidad y al cual estamos maltratando injustamente. Desde aquí os quiero invitar a reflexionar un poco sobre todo esto que he narrado a grandes rasgos y de paso a invitaros a pasar de visita, por esta joya llamada Maxvideo, estoy seguro de que más de uno, llegará a la misma conclusión que un servidor. Que merece la pena soltar unas monedas a la semana, para mantener un paraíso como éste, que no cuesta tanto, y que a la larga, nos va a traer grandes beneficios a todos...
¡NO AL ROBO DE LA CULTURA!   

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José Sergio González Rodríguez.

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Por seguro en esta vida le sugiero no dar nada.

SE LLAMA VULVA

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