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EL OASIS CINEMATOGRÁFICO

Cada viernes por la mañana, mientras leo la prensa y desayuno mi café con leche, algo a lo que soy adicto desde hace ya mucho tiempo, surge en mi interior un ansia especial por consultar la cartelera cinematográfica, es algo que no puedo evitar. Hubo un tiempo ya lejano, en el que llegué a ir al cine hasta cuatro veces en una semana, no miento, fue durantes las navidades que en España se proyectó El Rey León. El cine se ha ido convirtiendo con el paso de los años en una especie de droga a la que tengo adicción y de la que no puedo librarme, ¡Por suerte! Es una de las pocas actividades que logran evadirme de todo, que me hace soñar y de la que no me canso nunca. El cine es el arte convertido en entretenimiento, en espectáculo, una forma de introducirte en mundos diferentes, atractivos... Un arte que tiene más de un siglo, que ya es un clásico con toda clase de adeptos en el mundo y al que están matando, poco a poco, primero con guiones planos, después con efectos especiales que tratan de maquillar la falta de ingenio y ahora, convirtiendo este ahora en un espectáculo tridimensional que tiene más que ver con el universo cibernético que con otra cosa, ¿Y todo esto, por qué? Para intentar competir con la modernidad, con la moda de bajarse las cosas de Internet, algo que pone en peligro la industria. ¿Pero es éste, el mejor modo de competir?, Yo creo que no. El 3D, es una apuesta que lo único que consigue es que cuando entres en la sala y apaguen las luces, te surjas en un ambiente de fantasía con animalitos y demás flotando por ahí. Como una atracción de feria veraniega, entras en un parque de atracciones un Parque Jurásico, pero el cine no es eso, el cine no es sólo una atracción de palomitas.
El cine, por el contrario es o debe ser, el arte de convertir o contar historias con imágenes en movimiento, un mundo no virtual sino, paralelo al nuestro, salido de nuestra imaginación, aunque de esto se nota bastante escaso. Y eso es porque en la actualidad, el cine ya no es una evasiva hacia vidas extrañas y apasionantes, ya no es un paso hacia lo desconocido, un revivir de hermosas emociones. No, ahora el cine es o pretende ser un hermanastro bastardo de la consola y con esa clase de metas, no hay futuro próspero posible. Y por lo tanto, todas aquellas personas que antes se adentraban en el oasis cinematográfico como un modo de escape de la aburrida y triste rutina diaria, ahora se tiene que quedar en casa como unos apestosos sociales. El 3D, pretende ser una forma de atraer gente al cine, pero ¿Es la manera correcta de hacerlo? ¿Es así como hay que combatir las descargas ilegales? ¡Claro que no!
Si lo que pretendemos es que la gente vuelva a consumir, lo primero que tenemos que hacer es adaptarnos a su economía, con los precios abusivos que tienen las salas comerciales es imposible que mucha gente vaya, debemos tener en cuenta que el consumo de este material va ha estar formado por gente joven, la mayoría estudiante o en paro, que no pude pagar estos costes.
Después tenemos que mejorar la oferta de cartelera. Yo vivo en una pequeña ciudad, Pontevedra y debo reconocer que si muchas veces no voy a ver una película, es porque no ponen buen cine, lo único que saben poner en las salas es la secuela de turno o el Bum de momento, pero, ¿Qué hay del otro cine?, las dos últimas películas que miré, fueron la española NO TENGAS MIEDO y la última de Allen, pero en los últimos meses me he quedado sin poder ver, cintas de Trueba, León de Aranoa... Películas que tendré que ir cogiendo en DVD y que hubiese pagado por verlas ¡ENCANTADO!, claro, que no la friolera de 6.60 Euros, eso es imposible. Desde este punto de vista considero que todo precio que supere los 5 € es un abuso sobre el que debemos protestar, algo que sería motivo de manifestaciones en favor de un “Precio Justo.” En este sentido, si considero que debemos felicitar a los video-clubs, que mantienen los precios de las películas dentro de lo razonable y que están sufriendo los desbarajustes de una industria que sólo piensa en grandes sumas de dinero y efectos digitales. ¡Por favor, no matemos algo tan bello como el cine!
J. Sergio González Rodríguez.

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José Sergio González Rodríguez.

DECREPITUD

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