Ir al contenido principal

UN POCO DE CIVISMO

Hoy como todas las mañanas he cumplido con la costumbre de tomarme un café con leche en la cafetería con la inteción de hojear la prensa diaria. Es un ritual que vengo haciendo religiosamente desde hace muchos años. No tengo intención hoy de desvelar mis gustos a la hora de escoger la prensa que leo, unque los que me conozcan, no creo que tengan muchas dificultades para hacerse a la idea por ellos mismos. Por el contrario mis intenciones con este artículo son otras. Se trata de hablar un poco de civismo, de ética y respeto hacia los demás consumidores o clientes.  Escribo este comentario con la intención de criticar la actitud de algunos clientes que creyéndole muy listos ellos, se cogen dos o tres periodicos, ponen unos sobre los otros y con todo la geta del mundo, se los ponen a leer con tranqulidad, sin pensar, en que otros clientes podrían estar haciendo uso del ejemplar que ellos no están usando, que han ido al local con las mismas intenciones que susodicho cliente y que deben tener los mismo derechos como ciudadanos.  No he conocido a nadie capacitado para leer dos peiódicos a la vez, y creo que en las cafeterías debería haber una nota que explicase, que cada cliente sólo puede coger una revista o periódico de cada vez, con la intención de que todos puedan sentirse satisfecho. "Mira amigo, si llegas a la cafetería a una hora en la que no hay nadie, pues mira, hasta se puede entender, eso sí en el momento en que entre otro cliente, tiene todo el derecho a pedirte aquel que no estés usando" Lo siento, pero esto es un artículo que necesitaba escribir hace tiempo y el día de hoy, me ha venido como anillo al dedo. Si con ello, consigo que las personas se vuelvan más coherentes con sus actos, mejorando las relaciones con los demás.

Entradas populares de este blog

LOS DIOSES AÑEJOS DE AYER

Se me han despintado los tonos de la firmeza entre ideales oxidados por el paso del tiempo, fui conquistado por una patria sin medianera, que enamoró mi alma deseosa de sentimiento.
Perdí entre las moradas de escombros rancios, los hilos que ataban mi esperanza a lo eterno, extravié mi fervor por los dioses añejos de ayer que de sumisión emperifollaron a mis ancestros.
Puse rumbo por los océanos de la incertidumbre, apremiando esa estela que nos heredan los sabios, descifré entre líneas la veracidad de sus parábolas, trocando toda mi ignorancia en un saber caudaloso.
Seguí los vientos que navegaban hacia el frío blanco, para ver si entre las profundidades de su rocoso hielo, hallaba un núcleo candente que alimentase la razón,
y dejándome cautivar por su maná, matase mi llanto.
José Sergio González Rodríguez.

DECREPITUD

La decrepitud viste de coraza
y cabalga hacia mi cada día
ansiando clavarme su lanza
hasta ahogarme en mi víspera.

La vida recela de mi dicha, mientras velo por mi amada, nuestra unión fue bendecida, sin llevar una carga pesada.
Yo la increpo adornando mi ira, mi mano la niega en bocanada, ¡Es que no acepta ser derrotada! Pues ese el final de toda victoria.
Por seguro en esta vida le sugiero no dar nada.

SE LLAMA VULVA

El idioma castellano es algo muy hermoso, como también lo es la anatomía humana en su conjunto. Ya he comentado en esta sección, durante un articulo que escribí en defensa del nudismo, que la maldad se encuentra en la mirada ajena. Todo el cuerpo, de pies a cabeza merece el máximo respeto y en ningún caso me parece motivo de vergüenza. Respecto al idioma, creo que todos y sobre todo el nuestro se encuentra plagado de palabras hermosas, muchas de las cuales se han dedicado al nombramiento de cada una de las partes del cuerpo; riñón, hígado, ojo... bueno creo que la lista es demasiado larga como para exponerla aquí. El problema es que cuando nos referimos a los órganos sexuales, nos encontramos con un montón de sinónimos absurdos y mal sonantes, con los que nos referimos a ellos, de manera constante; en lugar de Pene (Polla, Falo), en lugar de Testículos ( Huevos, Cojones...), todo esto en lo que al hombre se refiere, porque, cuando hablamos del sexo de la mujer, tampoco nos quedamos at…