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CIERRE DE UNA DISCOTECA

Hoy en la prensa local he tenido la oportunidad de como el paso del tiempo, tal vez la crisis que muchos negaron hace años, va haciendo estragos desoladores en le paisaje urbano de nuestro País, de sus ciudades y por su puesto, de sus gentes. Lugares que siempre estuvieron ahí, al menos en nuestra memoria, pues desde que formas parte del mundo, siempre estuviste en su compañía y que durante periodos concretos de la misma  formaron parte de tu vida cotidiana. Pequeñas tiendas, bares de toda la vida, comercios de referencia a la hora de adquirir una prenda de vestir, los alimentos diarios, etc. A la hora de practicar el ocio nocturno, cuando la adolescencia y primera juventud, te pide mucha marcha, y uno de los sitios más habituales para este tipo de actividades son las discotecas. En la época en la que yo frecuentaba esos lugares, no había salido aún la ley anti-tabaco, por lo que a partir de las diez de la noche, estar allí dentro era como meter las narices en una enorme humareda, es decir, imposible de respirar, en mi caso, acudía al local, nada más abrir y en más de una ocasión, tengo estado en la puerta de alguno de estos locales, tiempo antes de que abriesen las puertas. Una de las discotecas, a la que más he ido en mi primera juventud, fue a CARABÁS, y si estoy ahora mismo escribiendo este artículo, es porque me he enterado de la posibilidad de su cierre. Según tengo entendido, de oídas, porque cambia de dueños, de todos modos, cabe recordar que desde hace años han ido despareciendo, por unas cosa u otras, algunos locales emblemáticos de la ciudad, recuerdo hace ya muchos años, la cafetería Daniel, de la que solamente queda la parte de discoteca y cuyo resto del local, situado en la esquina de Daniel de la Sota, ahora está formado por diversos negocios, una cafetería en la cual, antes de dedicarme de una manera profesional al ajedrez, tantee el mundo de los billares, algo que también me entusiasmaba, El Cafelito, local donde pasé miles de horas, donde realicé mi primera firma de ejemplares de un libro, como fue el caso de LA VIDA ES BELLA, y donde también tengo pasado muchas horas, en compañía de buenos amigos, jugando al ajedrez. El caso es que como todo en la vida, nada es para siempre, reconozco que hace muchos años que no frecuento las discotecas, debido a que con el paso del tiempo, uno trata de ir sentando la cabeza, aunque sea un poco, empieza a tener pareja formal y con la misma cambia las horas de baile hasta la madrugada por sesiones ociosas más tranquilas, en un horario más acorde con los años que uno va cumpliendo. Pero bueno, aunque sea muy de cuando en vez, uno en ocasiones vuelve a acercarse a lugares similares, que llenan su cabeza, de pensamientos nostálgicos. En los viajes, en actos especiales, normalmente eventos creados casi de manera exclusiva para personas con discapacidad, etc. Pero reconozco que cada vez me cuesta más entrar en esos sitios, solamente pensar en ellos, nace en mi interior una pereza indomable, pero reconozco, que en otros tiempos no era así, que hubo una época en el que las discotecas, eran una parte muy importante de mi vida ociosa, y entre ellas, Carabás, siempre tendrá un lugar muy especial.

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Se me han despintado los tonos de la firmeza entre ideales oxidados por el paso del tiempo, fui conquistado por una patria sin medianera, que enamoró mi alma deseosa de sentimiento.
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Puse rumbo por los océanos de la incertidumbre, apremiando esa estela que nos heredan los sabios, descifré entre líneas la veracidad de sus parábolas, trocando toda mi ignorancia en un saber caudaloso.
Seguí los vientos que navegaban hacia el frío blanco, para ver si entre las profundidades de su rocoso hielo, hallaba un núcleo candente que alimentase la razón,
y dejándome cautivar por su maná, matase mi llanto.
José Sergio González Rodríguez.

DECREPITUD

La decrepitud viste de coraza
y cabalga hacia mi cada día
ansiando clavarme su lanza
hasta ahogarme en mi víspera.

La vida recela de mi dicha, mientras velo por mi amada, nuestra unión fue bendecida, sin llevar una carga pesada.
Yo la increpo adornando mi ira, mi mano la niega en bocanada, ¡Es que no acepta ser derrotada! Pues ese el final de toda victoria.
Por seguro en esta vida le sugiero no dar nada.

SE LLAMA VULVA

El idioma castellano es algo muy hermoso, como también lo es la anatomía humana en su conjunto. Ya he comentado en esta sección, durante un articulo que escribí en defensa del nudismo, que la maldad se encuentra en la mirada ajena. Todo el cuerpo, de pies a cabeza merece el máximo respeto y en ningún caso me parece motivo de vergüenza. Respecto al idioma, creo que todos y sobre todo el nuestro se encuentra plagado de palabras hermosas, muchas de las cuales se han dedicado al nombramiento de cada una de las partes del cuerpo; riñón, hígado, ojo... bueno creo que la lista es demasiado larga como para exponerla aquí. El problema es que cuando nos referimos a los órganos sexuales, nos encontramos con un montón de sinónimos absurdos y mal sonantes, con los que nos referimos a ellos, de manera constante; en lugar de Pene (Polla, Falo), en lugar de Testículos ( Huevos, Cojones...), todo esto en lo que al hombre se refiere, porque, cuando hablamos del sexo de la mujer, tampoco nos quedamos at…