jueves, 21 de noviembre de 2013

HARAPOS POR DIGNAS VESTIMENTAS



(Reflexión Personal)

Ese par de tiernas miradas benjaminas,
tristes pedestales a las puertas del Maná,
transparentan en sus indefensas entrañas,
la pesadumbre de la escasez alimentaria.
Harapos limpios y descosidos los visten,
oteados por unos indiferentes viandantes,
que caminan ajenos a la tristeza envuelta,
como si fuesen vacunados de esos males.
El paraguas de esa dama vestida de luto,
que se relame de gusto ante el escaparate,
mientra contempla un pastel dominguero.
Un hombre trajeado que pasa caminando,
embutido en unos absortos pensamientos,
con el sano sustento a muy buen recaudo,
y la mirada esbelta de un gran soldado,
la portada de un diario luce bajos su brazo,
mientras se encamina a su hogar premiado,
donde esperan una esposa y  fiel vástago .

Tres almas sedientas de santa generosidad,
sienten como la vida los viste de lástima,
cuando eres esquivado por toda sociedad,
sientes como el trabajo juega al escondite,
mientras toda unión familiar se tambalea,
sobre un alambre amamantado con óxido.
Saben que otras almas cargadas de coraje,
navegaron hacia tierras de suerte dorada.

Alemania fría, una Argentina sin Corralito,
el sendero más corto, la Gabacha vecina,
pero cualquier paisaje se muta en dorado,
cuando la abundancia calma el cruel apetito.
La España Grande se ahoga en la tristeza,
como fruta podrida de la guerra endiablada,
con todos los dioses mostrando su espalda,
a las temerosas almas que todavía les rezan.

Junto a la puerta de la gustosa panadería,
un par de inocentes miradas benjaminas,
han olvidado el dulce sabor de la alegría,
mientras se lavan con lágrimas su mejillas.
¿Cuál pudo ser su tan horrendo pecado?
Pues no acuerda el terrible logro cometido,
para haber despertado la ira de los dioses,
con la inocencia del ánima que los habita,
manejando su ser con los pasos de un vals,
que siempre tratan de ajustarse a esa pista,
por la que se deslizan los sentimientos puros,
buscando la respuesta amable de una pareja,
que lo acompase con una pausada armonía.
A sus ojos, un futuro de extraño proceder,
no promete más que calamidad sin razón,
donde a cada atardecer, la temeraria muerte,
venga a susurrarle al oído, su fea canción.

Doy mi palabra, de que ignoro la dicha,
que tuvo esta familia, para nada singular,
si una fea crueldad siguió a ellos pegada,
o si la abundancia visitó un día su hogar.
Únicamente sé, que este pobre corazón,
se rompe con una ternura que hace llorar,
al sonar la negrura amarga de la sin razón,
como señal aterradora de una mal por llegar,
dispuesto a invadir el alma de un pueblo,
cuyo sueño melancólico es poder prosperar.
No trato de divagar falacias con los míos,
ni tampoco narrar cuentos perseguidores
de vagos sueños imposibles de alcanzar,
solamente narro la más que posible historia,
de una de las tantas vidas se han ido ya,
tratar de que no huya la agraciada memoria,
que la historia reciente, no desea mostrar,
para no repetir otra vez los mismos errores,
que nuestros abuelos cometieron al caminar,
saber que el odio sólo conduce haciendo eses,
que siguiendo su camino, sólo se puede errar,
la vida puede ser una caverna muy tenebrosa,
si nuestros corazones se giran de manera funesta,
y los unos con los otros, nos negamos a navegar,
la vida es una nave que flota llena de gente,
y en caso de motín, todos podemos naufragar,
así que propongo guardar los libros de la guerra,
que todos nos fijemos, en los que enseñan a amar.

Con ayuda de todos, nadie se queda sin pan,
el milagro está en las manos de todo humano,
que de manera honesta, proponga conquistar,
el camino de la felicidad ayudando al hermano,
que por la cojera social, no alcanza caminar,
el sendero de un bienestar siempre escurridizo,
al que le falta el plato, al que carece de cobijo,
ofreciéndole siempre nuestra humilde mano,
para que en caso de tropiezo, se pueda sujetar,
que nadie pase los feroces inviernos al raso,
sin una esperanza a la que podernos agarrar, y
en caso de que por el camino topemos el fracaso,
saber que éste no tiene que marcar nuestro final,
después de todo tropiezo, uno se puede levantar,
que la vida no es más que un pasatiempo pasajero,
por el que todos estamos destinados a caminar,
su recorrido puede ser un proceso muy hermoso
siempre que su genio seamos capaces de soportar,
pues todo forma parte del mismo regalo dichoso,
y si no aceptamos uno, el otro no vamos a alcanzar.
Cada vez que salgamos a pasear por esta extraña vida,
que en algún desconocido momento todos vamos a dejar,
seamos conscientes que formamos parte de una suerte,
que vino guiada lentamente por la mano de un lejano azar.
Que no merece la pena malgastarla en ese triste pesar,
del que llenamos una vida que fue bendecida para gozar.

A la puerta de una pastelería,
hay un tres humildes almas,
en las que todos nos podemos reflejar.
Si ahora son ellas,
si tú eres de los que sonríe a la vida,
que sepas que en cualquier momento,
cuando menos lo esperes,
toda esa suerte, se te puede terminar.
Quizá en vida, puede ser con la muerte,
pero no olvidemos, que todo comienzo,
llegado el momento, tiende a finalizar,
y de la vida, cada instante respirado,
es algo que ya nadie te puede robar.

José Sergio González Rodríguez.

DON QUIJANO O LA SACRA LOCURA

Hablas acicaladas entre bellos anhelos, mutan en nanas arias en mis tímpanos hinchiendo mi alma de beatos deseos, emborrachándome...