viernes, 8 de noviembre de 2013

TRABAJAR EN UN PARAÍSO (2)

No me considero una persona de esas que se creen un paraiso eterno tras nuestra muerte. Un cielo eterno plobado por ángeles y ríos de miel, ni en un infierno donde las almas sufren por toda la eternidad rodeadas por un apestoso olor a azufre. Pero sí que creo que en esta vida hay muchos paraísos, no son eternos, pero al menos forman parte de una realidad que no pertenece a ningún mundo virtual. Hablar de cielo e infierno en este mundo, puede ser un tema muy amplio, pues a través de estos nombres, podemos adentrarnos en cualquier aspecto de la vida, tanto en su forma física como espiritual. Yo no creo demasiado en las almas inmortales, de manera que suelo buscar el cielo y el infierno en todo aquello que me rodea, en las personas, en las cosas, en los paisajes y como no, en las actividades con las que trato de realizarme cada día. También me apasiona soñar y en ocasiones enfoco mis fantasías, ante las que considero son algunas de las profesiones más emocionantes, tanto a nivel físico como emocional, aquellas, que si pudiese llevar a buen término, me regalarían una felicidad impagable. Si anteriormente defendía el empleo en um videoclub con uno de esos puestos laborales con los que sueño cada día, hoy deseo tratar otro de ellos, el de empleado en una biblioteca. Me gusta imaginarme todo el día rodeado de cultura, en forma de libros, periódicos, películas y CDs de música o informatica, ondenándolos y colocándolos en los estantes o ayudando a la gente a encontrarlos, mimando estos objetos como tesoros culturales impagables que son. Poder envejecer al lado de estas obras de acceso público, poder hojearlos con delicadeza e intercambiar opiniones con las personas que inquietas por mejorar se sed de conocimiento, se acercan a buscar alguna de estas obras para llevárselas a sus hogares y poder disfrutarlas con serenidad, curiosidad e inquietud sana por la vida. Por su puesto, no tiene que ser una biblioteca concreta, existen muchos lugares que cuentan en su haber con uno de estos paraísos, institutos, universidades, museos... Sitios destinados a saber, donde se pueden ir adquiriendo nuevos conocimientos, que bien utilizados, ten hagan crecer como ser humano. De manera que ya que estoy usando esta sección de articulos, como una especie de Currinculum Vitae, por si alguien algún día me quiere proponer colaborar con la sociedad por medio de una actividad laboral, una vez más quiero insistir que el tema económico no es lo más importante en mi caso, dada mi condición de pensionista, quiero dejar claro que en mi vida he pasado muchos de mis más apacibles momentos y también felices, porque no, en uno de estos edificios. De manera cuenten conmigo.

De todos modos, no me gustaría terminar este artículo, sin hablar un poco más del tema de la cultura y recordar a la sociedad, que se la está abandonado poco a poco, que cada vez lee menos gente y la que lo hace parece haberse pasado al libro electrónico. Es posible que con este tipo de artilugios uno vaya de un lado para otro con miles de datos almacenados en chips, pero os aseguro que carecen de muy poco valor, cuando los comparamos con el soporte de papel de toda la vida, ese soporte que cuenta con miles de años de historia, que se ha utilizado en los rincones más increíbles de nuestra historia, de nuestras sociedades, desde el origen del papiro y la escritura, y que desde entonces han llenado las vidas de conocimiento, pero también de entretenimiento, de dialogo y tras los cuales hemos mejorados como seres humanos.  Por favor señores de la política, sean del color que quieran, pero no terminen con el poder impagable de la cultura.

DON QUIJANO O LA SACRA LOCURA

Hablas acicaladas entre bellos anhelos, mutan en nanas arias en mis tímpanos hinchiendo mi alma de beatos deseos, emborrachándome...