domingo, 5 de enero de 2014

¿SERÁ DESTINO O AZAR?

Después de estar un periodo de tiempo sin publicar artículos en el blog, debido a que otros quehaceres me han robado el tiempo, quiero empezar el año 2014, contando una anécdota que  me ocurrió esta mañana y que creo debería guardarse en los anales del absurdo más absoluto. De esta manera comienzo de paso una nueva etapa, en la que tengo pensado hacer más hincapié en la prosa que en el verso. Ya que considero que mi actividad en tal arte, así como en el mundo del Tiempo Libre, está deslizando sus últimas pinceladas. Hoy, es domingo, pero como es víspera de Reyes, esa fiesta Capitalista, destinada a arruinar a los padres a base de regalos a niños y mayores, la mayor parte de los negocios permanecen abiertos para  ver si hacen su Agosto, haciendo que sus trabajadores hagan horas extra, para que todo aquel comprador perezoso, cualidad innata en el ser humano, pueda vaciar sus bolsillos, por medio del consumo compulsivo. Pero, claro, esto también tiene un lado positivo, y es que los ciudadanos despistados, que se han olvidado de comprar algo de vital importancia para su jornada, no se quede con las manos vacías. En este sentido, también debo reconocer que las pequeñas tiendas, que no cierran ningún día, mediante el esfuerzo incansable de sus dueños, que carecen de personal a explotar, tienen un gran mérito, siendo verdaderos ejemplos del sacrificio humano que conlleva en muchos casos, hacer que el pan llegue a la mesa de los hogares. Sobre todo en los tiempos que corren, con la gran parte de la población en paro y muchos malviviendo día tras día, niños que en su inocencia, son las últimas víctimas de una sociedad abusiva y depredadora, en la que, también cada vez más, siguiendo las salvajes leyes de la evolución, solamente sobrevive, aquel que mejor se  adapta a las circunstancias que lo rodean y que en muchas ocasiones originan ambientes extremos. "Ya saben unos hablan de crisis, mientras viajan en limusina y visten a la última, mientras otros brindan por la vida entre contenedores." Me estoy pasando, puede, pero ahí os dejo eso a modo de reflexión.
 De todos modos el meollo de este artículo es otro menos ambicioso. Volviendo al tema de las compras en domingo, por motivos que no vienen al caso, me tocó ir esta mañana al supermercado. Vale, hasta el momento nada extraño, las tareas domésticas son cosa de todos, puesto que las actitudes machistas, solamente deberían ser figurantes de los libros de historia. Pues bien, hice la compra después de tomarme un café y leer la prensa, rituales sagrados de mi insignificante vida. A la salida del supermercado,  me fui camino a una panadería para coger el pan, algo que no debe faltar en una buena mesa, y a esperar a que me recogiesen para ir a casa. Pues bien, mientras recorría la acera con la bolsa en una mano y paraguas en la otra, la primera, reventó con el peso, lléndoseme todas las cosas al suelo. El cielo amenazaba lluvia y mi alma le pedía ayuda, ¿Cómo cargar con todo el contenido el resto del camino? Con fe y paciencia. En frente del sitio donde todas mis adquisiciones se fueron al garete, se encuentra una cafetería de la que soy cliente habitual, de manera, que dejando las cosas en un banco cercano, fui a pedir ayuda a la camarera, para ver si me podía dar una bolsa, en la que meter las cosas, para proseguir mi camino.  Me la dio sin problemas y mi alma empezó a creer en la Buena Nueva. ¡Qué iluso!, Debería saber que cuando el destino se pone en contra, no hay Dios que lo enderece. Metí las cosas en la nueva bolsa y proseguí mi caminar, pues bien, no había dado diez pasos, cuando la nueva bolsa también reventó y nuevamente, todo se me fue al suelo. “El que no quiere una taza de caldo, toma siete.” De manera que ante la vergüenza  de volver atrás y pedir otra bolsa, decidí llevar todo entre los brazos y los bolsillos como buenamente pude, hasta llegar a la panadería, que se encontraba otra calle un poco más adelante. Haciendo mil y un equilibrios, logré llegar a la panadería, donde iba a coger el pan y conseguí que me diesen varias bolsas de plástico entre las que repartir todos los enseres y esperar al fin tranquilamente a que me viniesen a buscar.
Puede que al lector este artículo no le parezca demasiado interesante, pero a mí se me dio por pensar en los avatares de la vida, en como habitamos una existencia que no podemos controlar, donde la planificación previa, no cuenta demasiado, pues el futuro, siempre nos sorprende cuando menos lo esperamos. ¿Será destino o azar?

J. Sergio González Rodríguez. 

DON QUIJANO O LA SACRA LOCURA

Hablas acicaladas entre bellos anhelos, mutan en nanas arias en mis tímpanos hinchiendo mi alma de beatos deseos, emborrachándome...