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CUERPO DE MUJER


Será tu cabello,

con aroma otoñal,

color caoba intenso.



Tacto de suave esponja,

que al besarlo suavemente

acaricia mi cara

como la blanca pluma.



Cuando me abrazas,

tu cabello tapa mis penas,

como el obeso abrigo,

aísla del cruel frío.



Pienso en tu cuello,

como túnel del amor,

un tronco de lealtad,

al que me puedo abrazar.



Me gusta rodearlo,

enlazarlo con suavidad,

con delicado devoto.



Por ser como frágil porcelana,

que mis torpes manos,

lo acarician hoy,

mis labios, lo besan mañana.




Dunas en un desierto,

un canal las separa,

como hermanas enfadadas,

que no se pueden ver.



Dan alimento al niño,

también a mi imaginación,

donde se convierten,

en imágenes de adoración.



Si las acaricio,

el cielo se vuelve miel,

y mi alma pecadora,

en fino sostén de seda.



Llanura blanca,

que mi mano recorre,

con una caricia,

por tu suave piel.



Acaricio tu ombligo,

y noto rozar,

que mi dedo,

toca una perla bajo el mar.



Una alhaja brillante,

con unos destellos de luz,

que deslumbran mis ojos,

y me enamoran de ti.




Buscaba un oasis,

el centro universal,

me asomé a tu ombligo,

y miré mi final.



Sí… Un final amargo,

con desenlace fatal,

en el que tú,

no estabas a mi lado.



Sigo tus piernas,

como brújulas,

que marcan mi camino.



Finas y largas,

como agujas de un reloj,

 hermosas, como la vida,

que deseo pasar contigo.



Así veo tu cuerpo de mujer.

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