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YOGA: META CONSEGUIDA

Llevo algún tiempo sin escribir nada nuevo en el blog, en parte debido a la falta de ideas interesantes, será que no ando muy inspirado en los últimos tiempos y que no me apetece llenar un artículo, con ninguna idea absurda. Otro de los motivos es porque ando trabajando en textos complejos y buscando alguna idea para futuros libros o películas. De todos modos hoy os quiero contar algo, que de repente se me antojó interesante, especialmente dentro de lo que podemos llamar integración social de las personas con discapacidad. No voy a hablar del mundo laboral, ni de la vida independiente, sino de la oportunidad que probar cosas nuevas, de vivir nuevas experiencias. Sobre todo cuando uno lleva luchando por que le den la oportunidad participar en algo, que le hace mucha ilusión, aunque sea la más banal de las fantasías. 

Hace tiempo que llevaba buscando un lugar donde me dejasen ir a clases de Yoga. Una actividad que me atrae  bastante. No tanto por el ejercicio físico, sino por el apartado que se centra más en la meditación y la relajación. Además necesitaba una actividad que me ayudase a corregir la postura. Durante meses, incluso años estuve buscando, pero o no fui aceptado por parte de los centros, o los lugares no me ofrecían demasiada confianza. Pero dicen que el que la sigue la consigue y este parece haber sido el caso en esta ocasión. He dado con un lugar donde he sido recibido con los brazos abiertos y en unas condiciones más que aceptables; se trata del Centro Social del Gorgullón, Pontevedra. Por ello quiero desde aquí darle las gracias por aceptarme, pues el día que fui a buscar información, tenía bastante miedo a posible rechazo. Algo a lo que por cierto ya estoy acostumbrado. Pues uno a los treinta ocho años ya comienza a tener ciertas tablas en la vida. 

En muchas ocasiones me han dado con las puertas en las narices y en el caso del yoga, no fue diferente. Hace unos dos años que ya intentara llevar a cabo esta actividad, pero no me lo permitieron. Había acudido al centro Torrado, donde también imparten esta actividad y tras la sesión de prueba la profesora me indicó que yo no podía seguir el ritmo de la clase, ni hacer todos los ejercicios que se llevaban a cabo. ¿Y qué? todos tenemos nuestras limitaciones, si tengo una discapacidad que me impide hacer algunos ejercicios, porque requieren de posturas corporales complejas o de mucho equilibrio, pues hago otras. Yo no pretendo ser un profesional. En su momento esta monitora me insinuó la posibilidad de cogerme a mí sólo, pagando un "precio especial", pero eso no es lo que yo busco, ni creo que sea justo tampoco. Lo único que pido es que se me dé la oportunidad de integrarme en un grupo y que no me pongan más limitaciones de las que tengo.

Si solamente puedo hacer la mitad de los ejercicios o necesito alguna adaptación para llevarlos a cabo, pues no pasa nada. ¿Porqué nos empeñamos en complicar las cosas más de lo que ya son? y sobre todo, ¿por qué no somos capaces de ponernos en el lugar del prójimo? No, es más fácil deshacerse de las dificultades. ¿ No os parece muy triste?, a mí sí. Porque me doy cuenta que muchas veces el mundo de la integración que tanto nos quiere vender la sociedad, no es más que una falsa. Que cuando llega la hora de la verdad todo son trabas en impedimentos. Reconozco que nunca fui una persona que creyese demasiado en la sociedad, pero es que la vida me demuestra cada día que no tengo motivos para hacerlo. En todo caso, lo que quiero dejar claro es que cada uno debe ser realista consigo mismo, pero que a mismo tiempo, no debe bajar los brazos, ante una sociedad acomodada, a la cual no le apetece mojarse por los demás. No, creo que si queremos algo debemos lucharlo  a cada momento, con serenidad y sin desfallecer, porque al final, la vida acaba poniendo las cosas en su sitio y dando la razón a quien realmente la merece.   

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José Sergio González Rodríguez.

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La decrepitud viste de coraza
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ansiando clavarme su lanza
hasta ahogarme en mi víspera.

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Por seguro en esta vida le sugiero no dar nada.

SE LLAMA VULVA

El idioma castellano es algo muy hermoso, como también lo es la anatomía humana en su conjunto. Ya he comentado en esta sección, durante un articulo que escribí en defensa del nudismo, que la maldad se encuentra en la mirada ajena. Todo el cuerpo, de pies a cabeza merece el máximo respeto y en ningún caso me parece motivo de vergüenza. Respecto al idioma, creo que todos y sobre todo el nuestro se encuentra plagado de palabras hermosas, muchas de las cuales se han dedicado al nombramiento de cada una de las partes del cuerpo; riñón, hígado, ojo... bueno creo que la lista es demasiado larga como para exponerla aquí. El problema es que cuando nos referimos a los órganos sexuales, nos encontramos con un montón de sinónimos absurdos y mal sonantes, con los que nos referimos a ellos, de manera constante; en lugar de Pene (Polla, Falo), en lugar de Testículos ( Huevos, Cojones...), todo esto en lo que al hombre se refiere, porque, cuando hablamos del sexo de la mujer, tampoco nos quedamos at…