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LA NECESIDAD DE EXPRESARSE

Hace ya un tiempo, que para mi disgusto, descubrí que las bellas artes no son lo mío. Dibujar y pintar es algo que no figura escrito en mis genes. Además mis limitaciones físicas logran que carezca del pulso necesario para hacer una sola línea como Dios manda. Este curso, en el Centro de Día Amencer, del que soy usuarios, he tenido la oportunidad de comprobarlo en no pocas ocasiones, por medio de un taller que se llevó a cabo en los últimos meses. Este tipo de evidencias te hacen recordar que cada uno tiene su sitio en esta vida, una especie de destino del que no se puede escapar. Así que tengo claro que por mucho que admire a Lautrec, Van Goh... jamás seré como ellos. Algunos se empeñan en decirme que lo mio es la literatura, que tengo alma de poeta y ese tipo de halagos, que si bien logran que tu ego suba hasta Mahoma, no dejan de ser en muchas ocasiones, una manera de darte ánimos o simplemente quedar bien socialmente. En cualquier caso uno agradece los cumplidos. De todas maneras el arte o la literatura, por poner un par de ejemplos, indiferentemente de la calidad que tengan, algo de lo que es casi imposible sacar una conclusión plural objetiva, son un arma fabulosa, para expresar a los demás lo que llevamos dentro. Una forma más compleja y trabajada que nos ayuda a decir realmente lo que sentimos, poniendo argumentos sólidos y trabajados, que defiendan nuestras posiciones ante la vida, sin los improvistos del día a día, en el cual muchas veces abrimos coloquialmente la boca sin pensar, comunicando  muchas cosas que no deberíamos, en lugares poco apropiados o en situaciones y compañías que no son las más indicadas para dar rienda suelta a la sinhueso.
Mientras escribes, uno tiene más tiempo para meditar lo que está comunicado a los demás, para hacer las correcciones oportunas, antes de que el texto vea la luz y a expresarse de una manera clara y argumental. Por eso me hice escritor, porque tenía la necesidad de compartir mi visión de la vida con los demás, de una manera coherente y por ese mismo motivo escribo este blog, para comunicarme con el mundo. Otra cosa que tengo clara, es que cuando uno no se encuentra seguro de sus ideas o cuando los argumentos se tambalean en la cuerda floja, lo mejor que uno puede hacer es callarse y no meter la pata. De todos modos los textos que escribo en esta blog, en muchas ocasiones, son improvisados, meros ejercicios de expresión, de abrirme al mundo, son trabajos de una mañana, de un par de horas de insomnio u otras situaciones por el estilo, que no tienen nada que ver con el trabajo que realizo cuando escribo mis libros, donde cada palabra, cada coma, se encuentran puestas en determinado lugar tras muchas vueltas y horas o meses de trabajo. Es por ello que no me gustaría que el lector, me reconociese solamente por lo que escribo en esta página, sino que trate de verme a través de las obras más elaboradas, que en definitiva, son la esencia de mi personalidad. Pero con ello no quiero que el lector me entienda mal, en ningún momento estoy escribiendo este texto con la idea de vender más libros, algo que por otro lado, me gusta, tengo que admitirlo, sino simplemente, para que si en algún momento, uno desea pararse a descubrir mi trabajo, que trate siempre de leer lo que pone entre líneas, porque es ahí donde se halla el verdadero mensaje.  
Como un cuadro o una fotografía en cada texto, hay un misterio que hay que descubrir, un pensamiento o un sentimiento profundo, sincero e imperfecto, que define al autor y eso es algo que no se aprecia a simple vista. En la vida, en el día a día, esto nos sucede en todo momento, vivimos tan a contrareloj, que nos paramos a contemplar, para analizar el mundo que nos rodea y en consecuencia, obrar siempre de la manera correcta. Para disfrutar de la vida es  necesario, vivirla entre líneas, tratar de conocer y comprender el mundo que nos rodea y hacer de cuando en vez una auto-crítica que nos recuerde cual es nuestro lugar en el mismo. La vida no es perfecta, pero tiene una belleza sin igual que ningún artista es capaz de describir de manera totalitaria, ni ninguna persona puede comprender la magia de la creación sin fisuras de algún tipo, pues ello, solamente está en las manos de Dios. Lo único que podemos hacer, es bendecir las cualidades que tenemos y sin menospreciar ni desear la ajenas, intentar dejar nuestra semilla en el mundo, para darnos a conocer, dejar que los demás hagan lo mismo y generación en generación, éste sea un mundo un poco más enderezado. Yo no pretendo cambiar el mundo, solamente interactuar con el mismo, para sacarle el mayor partido posible, antes de abandonarlo; y si es posible, dejar para las generaciones futuras, otro punto de vista más a tener en cuenta. Aunque no por ello, mejor que  el de los demás.

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LOS DIOSES AÑEJOS DE AYER

Se me han despintado los tonos de la firmeza entre ideales oxidados por el paso del tiempo, fui conquistado por una patria sin medianera, que enamoró mi alma deseosa de sentimiento.
Perdí entre las moradas de escombros rancios, los hilos que ataban mi esperanza a lo eterno, extravié mi fervor por los dioses añejos de ayer que de sumisión emperifollaron a mis ancestros.
Puse rumbo por los océanos de la incertidumbre, apremiando esa estela que nos heredan los sabios, descifré entre líneas la veracidad de sus parábolas, trocando toda mi ignorancia en un saber caudaloso.
Seguí los vientos que navegaban hacia el frío blanco, para ver si entre las profundidades de su rocoso hielo, hallaba un núcleo candente que alimentase la razón,
y dejándome cautivar por su maná, matase mi llanto.
José Sergio González Rodríguez.

DECREPITUD

La decrepitud viste de coraza
y cabalga hacia mi cada día
ansiando clavarme su lanza
hasta ahogarme en mi víspera.

La vida recela de mi dicha, mientras velo por mi amada, nuestra unión fue bendecida, sin llevar una carga pesada.
Yo la increpo adornando mi ira, mi mano la niega en bocanada, ¡Es que no acepta ser derrotada! Pues ese el final de toda victoria.
Por seguro en esta vida le sugiero no dar nada.

SE LLAMA VULVA

El idioma castellano es algo muy hermoso, como también lo es la anatomía humana en su conjunto. Ya he comentado en esta sección, durante un articulo que escribí en defensa del nudismo, que la maldad se encuentra en la mirada ajena. Todo el cuerpo, de pies a cabeza merece el máximo respeto y en ningún caso me parece motivo de vergüenza. Respecto al idioma, creo que todos y sobre todo el nuestro se encuentra plagado de palabras hermosas, muchas de las cuales se han dedicado al nombramiento de cada una de las partes del cuerpo; riñón, hígado, ojo... bueno creo que la lista es demasiado larga como para exponerla aquí. El problema es que cuando nos referimos a los órganos sexuales, nos encontramos con un montón de sinónimos absurdos y mal sonantes, con los que nos referimos a ellos, de manera constante; en lugar de Pene (Polla, Falo), en lugar de Testículos ( Huevos, Cojones...), todo esto en lo que al hombre se refiere, porque, cuando hablamos del sexo de la mujer, tampoco nos quedamos at…