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Este es el último artículo que he escrito para el blog de la asociación Amencer-ASPACE

14 de octubre de 2014

ERASE UNA VEZ…EL HABLA


 Por

José Sergio González Rodríguez
Usuario del Centro de Día Amencer-Pontevedra.

Visita a la exposición de La Caixa

 
 
 El pasado viernes 28 de septiembre, los miembros del Centro de Día Amencer-Pontevedra visitamos la exposición que La Caixa instaló en La Plaza de España de Pontevedra, para conocer de cerca los orígenes del habla. Otra vuelta de tuerca a la historia de la evolución humana, exhibida el pasado año.
 
Durante toda la visita fuimos asesorados por un guía que nos fue contando la historia que encierra la exposición, lo cual nos hizo la visita mucho más amena. No nos olvidemos que comunicarnos con un sistema tan complejo como el nuestro es el resultado de un largo proceso evolutivo, que nos ha llevado al puesto más alto de la escala biológica. Entre otras cosas, fuimos testigos directos de como el cerebro humano se fue agrandando en tamaño y capacidad con el paso de los años. E incluso mucho más que eso, en la exposición nos hablaron de los sistemas más simples de este proceso, aquel que se desarrolla entre seres incluso unicelulares.
 

Por otra parte, también nos encontramos con unas figuras que representaban en una cueva a nuestros primos los Neardentales, concretamente como vivían estos seres en cuevas, teniendo ya un concepto muy desarrollado de la familia. Algunos estudios genéticos, parecen indicar que el hombre moderno puede llevar en su cuerpo genes pertenecientes a estos seres.

Hemos visto como surgieron los diferentes idiomas, así como otros modelos de comunicación; (braille, etc).

Tras la visita, antes de volver al Centro, tuvimos tiempo para tomarnos un café rápido, pero que nos sirvió para recargar pilas y comentar la visita.

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LOS DIOSES AÑEJOS DE AYER

Se me han despintado los tonos de la firmeza entre ideales oxidados por el paso del tiempo, fui conquistado por una patria sin medianera, que enamoró mi alma deseosa de sentimiento.
Perdí entre las moradas de escombros rancios, los hilos que ataban mi esperanza a lo eterno, extravié mi fervor por los dioses añejos de ayer que de sumisión emperifollaron a mis ancestros.
Puse rumbo por los océanos de la incertidumbre, apremiando esa estela que nos heredan los sabios, descifré entre líneas la veracidad de sus parábolas, trocando toda mi ignorancia en un saber caudaloso.
Seguí los vientos que navegaban hacia el frío blanco, para ver si entre las profundidades de su rocoso hielo, hallaba un núcleo candente que alimentase la razón,
y dejándome cautivar por su maná, matase mi llanto.
José Sergio González Rodríguez.

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y cabalga hacia mi cada día
ansiando clavarme su lanza
hasta ahogarme en mi víspera.

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