miércoles, 20 de enero de 2016

LOS ODISOS OCHO

Cada vez tengo más claro que el señor Tarantino sería un gran guionista teatral, pues los diálogos de sus  películas son los más impresionantes de los que se hacen en la actualidad, junto con los del señor Allen. Ambos son los dos autores americanos actuales por excelencia. El cine de Tarantino es un cine de copia y pega, un cine homenaje, bien mezclado que hace las delicias de muchos cinéfilos, así como el odio de otros tantos. Yo tengo la gran suerte de estar entre los primeros.

Su última cinta, LOS ODIOSOS OCHO, es otra vuelta de tuerca a su cine. Más de lo mismo, diálogos ingeniosos, guiones enrevesados, violencia (cada vez menos) y unos actores que disfrtna de su estilo tanto como él. De todos modos, reconozco que un poco más de acción, tiros... es algo que añoré bastante mientras veía la película, como también eché de menos esas viejas partidas de póker que no pueden faltar en un buen Western. De todos modos, se supone que esta es una cinta del oeste a la italiana, un spagetti como los que Sergio Leone, rodaba allá por 1965... y eso es algo que me gusta. Lo que no me gusta tanto es la monotonía de los escenarios, su cine rompecabezas, (Que ya me empieza de aburrir) y la falta de ideas de este hombre para hacer obras originales. Desde luego "Los Odiosos Ocho", no son EL BUENO, EL FEO Y EL MALO, la obra maestra de Leone. Pero desde luego, sí que es una de las mejores cintas que estas navidades han pasado por las pantallas de todo el mundo.

Mi escena favorita es el asesinato del hijo del general a manos de Samuel L. Jackson. 

De todos modos, si el señor Tarantino, no es capaz de hacer nada diferente en el futuro, creo que me va a costar seguirle la pista. Quizá necesite la ayuda de un  co-guionísta que le ayude a crear cintas un poco más originales. Pues sería una pena, que uno de los grandes cineástas de finales del siglo XX. termine su carrera prematuramente por repetirse demasiado.

 

DON QUIJANO O LA SACRA LOCURA

Hablas acicaladas entre bellos anhelos, mutan en nanas arias en mis tímpanos hinchiendo mi alma de beatos deseos, emborrachándome...