lunes, 15 de febrero de 2016

TRASLUZ



RISCOS DE AZUFRE

En un trasluz de espadas alunadas,
 coincidí con mi ego indomable,
sus ojos asomaron sobre mis pupilas,
venerando robarme la virtud amable.

Sentí que mi dermis se iba ondulando,
Lucifer anhelada mi cruda manipulación,
me vi penar por los riscos de azufre,
de no profesar su imperial constitución,

Y yo, pensando en mi Dios, Dije;
¡No, eso sería deserción!,
Pues yo de mi Jesús soy devoto,

¡Deseo ser alumno de su amor!,
No dejaré caer en saco descosido,
la Obra que en mí, hizo el Señor.

Soy consciente de mis zangoloteos,
de los yerros que hay en el camino,
pero si tras un ramalazo, me levanto,
mi fortaleza se crecerá, ante el destino.  

No tengo pavor a la herida,
de aventajarla, caminaré más holgado,
no temo a la calumnia,
pue ella, rebota en mi dorso.

Solamente temo caer en la calamidad,
siguiendo el evangelio postizo,
traicionando al Dios de la santa caridad,
pues yo de usted, Satanás, nada espero.

José Sergio González Rodríguez

DON QUIJANO O LA SACRA LOCURA

Hablas acicaladas entre bellos anhelos, mutan en nanas arias en mis tímpanos hinchiendo mi alma de beatos deseos, emborrachándome...