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EL REFLEJO DORADO




Antes de nada debo reconocer que no soy un entendido en novelas de ciencia-ficción, por ello reconozco que cuando J.J.M.Veiga me habló de su segunda novela "El Reflejo Dorado" a través de la editorial Sankara, y de que se trataba de una aventura de este género, al principio surgió desde lo más hondo de mi corazón una cierta sensación de poso, que me decía que me iba costar leerla. Pasaban los días, y yo me dedicaba a leer otras cosas. Cuando finalmente me decidí a penetrar en los entresijos de sus páginas, me topé con una grata sorpresa.

EL REFLEJO DORADO (2016) es una verdadera joya literaria esperando a ser descubierta por el gran público, donde tras un viaje entre universos paralelos, nos adentramos en la vida de un extraño planeta, con unos seres diferentes, extraños y cargados de misterios. Todo con la excusa de buscar un anillo que devuelva a casa a nuestro protagonista. Pero, además, tras esta aventura que puede parecer muy gastada, recibe en estas páginas un enfoque nuevo y fresco, que invita a descubrir sus páginas una tras otra. Pero, en realidad hay mucho más, sus diálogos son paridos por la mente de un ingenioso maestro de la pluma, hace que este libro una virtuosa prosa poética. De todos modos, por encima de todo esto y como le comenté al autor, el otro día, mientras disfrutábamos de unos refrigerios nocturnos... lo que más me apasionó, fue su trasfondo ético-filosófico. Es aquí, donde según mi más modesta opinión, la obra, alcanza sus más grandes dones de grandeza. Porque EL REFLEJO DORADO es un libro que nos hace meditar, sobre la naturaleza humana, con sus virtudes así como sus pecados, por ello es también un texto abierto al debate, una discusión lúcida, digna de las más altas alcurnias literarias.


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Se me han despintado los tonos de la firmeza entre ideales oxidados por el paso del tiempo, fui conquistado por una patria sin medianera, que enamoró mi alma deseosa de sentimiento.
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Puse rumbo por los océanos de la incertidumbre, apremiando esa estela que nos heredan los sabios, descifré entre líneas la veracidad de sus parábolas, trocando toda mi ignorancia en un saber caudaloso.
Seguí los vientos que navegaban hacia el frío blanco, para ver si entre las profundidades de su rocoso hielo, hallaba un núcleo candente que alimentase la razón,
y dejándome cautivar por su maná, matase mi llanto.
José Sergio González Rodríguez.

DECREPITUD

La decrepitud viste de coraza
y cabalga hacia mi cada día
ansiando clavarme su lanza
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Yo la increpo adornando mi ira, mi mano la niega en bocanada, ¡Es que no acepta ser derrotada! Pues ese el final de toda victoria.
Por seguro en esta vida le sugiero no dar nada.

SE LLAMA VULVA

El idioma castellano es algo muy hermoso, como también lo es la anatomía humana en su conjunto. Ya he comentado en esta sección, durante un articulo que escribí en defensa del nudismo, que la maldad se encuentra en la mirada ajena. Todo el cuerpo, de pies a cabeza merece el máximo respeto y en ningún caso me parece motivo de vergüenza. Respecto al idioma, creo que todos y sobre todo el nuestro se encuentra plagado de palabras hermosas, muchas de las cuales se han dedicado al nombramiento de cada una de las partes del cuerpo; riñón, hígado, ojo... bueno creo que la lista es demasiado larga como para exponerla aquí. El problema es que cuando nos referimos a los órganos sexuales, nos encontramos con un montón de sinónimos absurdos y mal sonantes, con los que nos referimos a ellos, de manera constante; en lugar de Pene (Polla, Falo), en lugar de Testículos ( Huevos, Cojones...), todo esto en lo que al hombre se refiere, porque, cuando hablamos del sexo de la mujer, tampoco nos quedamos at…