VIII ENCUENTRO AUTONÓMICO
RED DE LA CIUDADANÍA ACTIVA
Por
JOSÉ SERGIO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ.
Cuando el pasado Lunes 19 de octubre, llegué al Centro de Día AMENCER-ASPACE de Campolongo (Pontevedra), no se había pasado por la cabeza, ni en mis mayores fantasías, que terminaría asistiendo al VIII ENCUENTRO AUTONÓMICO DE LA RED CIUDADANÍA ACTIVA 20-22 de octubre, organizado por FEDERACIÓN ASPACE GALICIA que en esta ocasión tuvo lugar en LA RESIDENCIA DE TIEMPO LIBRE DA XUNTA DE GALICIA en el municipio de Panxón (NIGRÁN), allí y durante dos días las entidades ASPACE-LUGO, APAMP, ASPACE CORUÑA y AMENCER-ASPACE, a la que pertenezco, estuvimos trabajando un tema esencial que muchos de nosotros, llevamos tiempo demandando, como es el de una mayor participación por parte de los USUARIOS ASPACE, en la toma de decisiones de nuestra Entidades, participando activamente en las Juntas Directivas y siendo parte implicada en la toma de todas aquellas decisiones, las cuales de una forma más o menos indirecta, van a influir en nuestro día a día y por añadidura, en nuestra vida.

¡Ojalá, que todo esto no se quede
en bonitas palabras!, ¡Deseamos de corazón que este tipo de encuentros sean
simplemente la semilla de la que emerja una nueva enredadera hacia la
integración que conquiste todos los rincones Aspace! Y si es posible de la
sociedad en general.
Desde un ángulo más personal,
reconozco que este encuentro se convirtió en un improvisado oasis personal, un
bálsamo emocional que durante unos días reconfortó mi autoestima, sacando a
relucir una valía, la cual creía perdida hace tiempo.
Me sentí bien. ¡Útil y valioso, como hace mucho tiempo que no ocurría! Y todo fruto de la improvisación, pues mi participación fue un acuerdo de última hora, cuando la Monitora Rosa, me propuso acudir el día anterior, a mí, que nunca suelo participar en este tipo de eventos, a mí, que no suelo participar en los coloquios y talleres, que se me escogiese como participante, es algo que me llena de orgullo. Y por ello, solo puedo decir…
¡GRACIAS!
Pues hicisteis que me sintiese
parte de algo grande, importante y que nos beneficia a todos, me habéis
confiado una responsabilidad que, considero, no merezco y con ello me habéis
dado la oportunidad de dejar de verme el ombligo, de volver a verme desde el
ángulo de la discapacidad, aceptando una realidad a la que casi siempre le he
torcido la cara. Un hecho implacable e ineludible.

SOY UN SER HUMANO CON PARÁLISIS CEREBRAL, LO QUIERA O
NO.
Me gustó estar allí. Escuchar a
mis compañeros, compartir, realidades y vivencias, experiencias y emociones a
flor de piel y darme cuenta de que al final, todos nosotros, cada cual con sus
propias circunstancias, buscamos lo mismo.
La felicidad.
La integración.
Ser escuchados, formar par del
grupo y sobre todo…
A aceptarse y quererse a uno
mismo.
Y es que ninguna vida, ninguna
realidad es mejor o peor que las demás, en el fondo, cada cual por su camino,
todos queremos ser felices, participar en el mundo que nos rodea, en
definitiva, vivir, elegir, ser… y día a día, crecer como ser humano.

NO TODO FUE TRABAJO
En realidad, hubo mucho más…
Hubo mucho más...
Paseos por Baiona, de la cual, lo
poco que vi me encantó. “Tardeo”,
como me gusta sentarme a tomar un café, puede parecer una banalidad, pero es uno de los placeres de los
que más disfruto en esta vida. Y como no, muy entrado octubre, una anticipada
fiesta de Halloween, que aunque no suele ser santo de mi devoción, una vez,
libre de prejuicios me sirvió para pasármelo en grande, bailar mientras me lo
permitió el cuerpo, hacer el payaso por unos minutos y confraternizar con el
resto de los residentes.
¡Qué más se puede pedir!
¡Gracias al equipo AMENCER-ASPACE
por esta oportunidad!







