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uizá sea por puro azar, posiblemente la
mayoría de los pontevedreses no reparasen en ello nunca o simplemente tengan un
total desconocimiento, pero la verdad es que la ciudad del Lérez, nuestra
queridísima Pontevedra, cuenta entre sus habitantes con dos ciudadanas,
quienes, cada cual a su manera y circunstancias, son dos auténticas heroínas.
Dos damas, que serían Reinas de Diamante en cualquier baraja de póker.
Cada
8 de marzo, en muchos lugares de occidente, celebramos el DÍA DE LA MUJER. Y por ese motivo creo que es de justicia
dedicarles unas palabras a estas dos damas.
Ellas
son Mayka y Rosa (a quien muchos conocemos simplemente por Meis). Y como no. al
menos para un servidor, ambas son un ejemplo de fuerza, entereza y superación
allí donde se encuentren.
Quiero
empezar hablando de Mayka. Mi media naranja, el ser humano con quien llevo
compartiendo mi vida y mi tiempo desde hace casi dos décadas. Que se dice
pronto. Pero que ha sido una aventura emocional y vital que, siempre para bien,
y pese a las dificultades de la vida, que a cada día que pasa, va dejando una
huella imborrable en mi biografía. Felices y unidos como mosqueteros, juntos
caminamos con la cabeza erguida mientras, con una sonrisa en los labios vamos
abriéndonos paso por los senderos de la vida con el amor y el respeto como
mejores armas.
La
vida de esta mujer francesa (de padres pontevedreses), porque el amor de mi
vida, tenía que ser una mujer extranjera, todo hay que decirlo. Creo que se
trata de un capricho del destino, pero me enorgullece que sea así, transcurren
por un valle lacrimógeno. Huérfana de ambos progenitores desde hace ya varios
años, su hermano Ramón, quien vive en Catoira es su ángel de la guarda
personal. El encargado de velar por que no le falte de nada. Y desde luego, lo
hace lo mejor que puede y siempre con amor y respeto a las decisiones de Mayka.
Porque sí, nuestra protagonista tiene capacidad de sobra para decidir por sí
misma y por lo tanto es dueña y ama de su tiempo.
¿O
no?
Nuestra
protagonista cree que su vida se mantiene con un préstamo, con unos intereses
demasiado elevados. Tras el fallecimiento de su madre, Mayka tuvo claro de que
su vida estaba en Pontevedra. Es la ciudad que conoce, donde tiene mayor
libertad y también, el lugar ideal para disfrutar de sus pasiones, pasear, ir a
los comercios de moda, a las cafeterías, donde ve los partidos de su equipo de
fútbol favorito, el Fútbol Club Barcelona y también en una de las pocas cosas
en las que discrepamos. Que todo hay que decirlo.
Mayka
vive en su casa de toda la vida. Al menos, desde que vino para España con 24
años. Ahora supera el medio siglo. Siempre fue una mujer a la que le gustó
superarse, es una de esas personas que nunca le dan la espalda a las
dificultades. Es posible que en eso también nos diferenciemos un poco. Es
alguien, que de una forma u otra, siempre tiró para adelante.
Pero
ahora su madre no está.
Y
para poder seguir con su vida, esta mujer, tuvo que hacer de tripas corazón y
adaptarse (por el lado más duro), a las nuevas
circunstancias que la vida le puso delante. Y no siempre de su gusto. La
vida no es sencilla… y para poder seguir con su vida; Mayka tuvo que aprender a
compartir su vida con personas que no son de su sangre. Contrató a una mujer,
para que viviese con ella y la asisten en todas las tareas de la vida diaria en
la que lo necesita, aseo, vestido, a la hora de comer… Mayka necesita apoyo en
todas las actividades de la vida.
Nuestra
protagonista precisa de una silla de ruedas o un andador ortopédico para poder
desplazarse. El problema, es que su vivienda se encuentra en un segundo piso
sin ascensor. Una vivienda que sus padres adquirieron hace ya mucho tiempo, a
la que durante muchos inviernos fue su hogar, pero al que con el paso del
tiempo, le cuesta más acceder. Por ese motivo, porque los años nos pasan
factura a todos, Mayka sueña con que la Xunta de Galicia, le conceda una plaza
residencial.
Pero
ésta, no da llegado y la mujer, desespera.
Mayka,
igual que luego veremos con Rosa, acude todos los días laborables al Centro de
Día que la Asociación Amencer-Aspace, tiene ubicado en la urbanización de
Campolongo, donde comparte su tiempo con otros compañeros afectados por
Parálisis Cerebral, igual que ella, y con los profesionales que nos atienden. Y
donde nos conocimos. Todo hay que decirlo. Y es gracias al apoyo de la gente de
esta Asociación y muy especialmente de Rosa y David, que a día de hoy somos una
pareja.
Nos queremos. Nos amamos. Y somos un gran apoyo el uno para el otro. Nos enriquecemos mutuamente mientras damos fe de que una discapacidad física no tiene que ser un hándicap para el amor. Un amor, sano, sincero y de mutuo apoyo. Pasamos mucho tiempo, juntos. Todo el tiempo, en realidad. Y mientras estamos juntos, normalmente soy yo quien la asiste en todo aquello que necesita. Y es gracias a mi familia, que con el esfuerzo de todos, intento, en la medida de mis posibilidades, darle una vida digna, buena, como la que deseo para mí.
Juntos,
reímos, lloramos, paseamos, vemos cine…
Pero
no es fácil. En ocasiones me convenzo a mí mismo, de que la plena integración
no es más que un mito. Que hay limitaciones que son insalvables por mucho
empeño que pongas de tu parte y que cada cual, debe ser consciente de sus
propias limitaciones. Y yo soy pesimista por naturaleza. Soy consciente de que
si no fuese por mi familia, por mi madre, mi padre, mi hermano… nada de todo
esto se podría mantener.
Y
hace tiempo que me di cuenta de que “rezar no soluciona los problemas”.
Mi
familia, me quiere, me apoya. Pero los dos juntos somos un esfuerzo muy grande.
Pese a ello, siempre están ahí.
¡Gracias!
Pero,
esa no es la solución. En realidad se trata de un pequeño parche, para una
rueda con muchos pinchazos. La solución en este caso, no llega con el amor…
Mayka es sobradamente querida. Lo que esta mujer necesita y lo que todos
demandamos para ella es una plaza residencial. Preferiblemente en la Residencia
que tiene la Asociación Amncer-Aspace, aunque en algunas ocasiones, creemos que
ya nos valdría cualquiera que cumpla las características necesarias. Mayka,
necesita, ser libre, necesita una vida plena y tiene pleno derecho a ella.
La
otra gran protagonista de este artículo es Rosa Blanco Ramallo, a quien todo el
mundo, conoce como Rosa Meis, en honor a la zona en la que vive, en plena
tierra del Albariño. Eso sí, que yo sepa, ella no bebe. Varias aficiones me
unen a esta amiga, el amor a la poesía, la ideología, el amor a la música o la
pasión por el chocolate. Una sana amistad que incluso dio lugar a que
llegásemos a publicar juntos, allá por el año 2010, el poemario MI ROSA.
Rosa Meis, es otra gran mujer. Otra luchadora
a la que la vida le dio con saña, pero que lejos de rendirse, siempre demostró
que empeño y esfuerzo, hacen milagros, cuando se persiguen los sueños
correctos.
Una
mujer autodidacta. Que no pudo ir a la escuela como los demás niños y para la
que su familia llegó a ser todo su mundo. Su madre, sus hermanos, su sobrina y
sobre todo, su querido cuñado, fueron esos pilares fundamentales que la
hicieron a salir adelante. Fue gracias al empeño de su familia, de su cuñado
que fue su profesor particular, que pudo aprender a leer y escribir, a dominar
las cuatro cuentas y el enorme bagaje musical que hoy rigen su vida. Dos cosas,
la equiparan con la anterior protagonista, su asistencia al mismo Centro de Día
y su pasión por el Barça. Rosa,
también perdió a su madre, pero también a su sobrina, su cuñado, a su hermano…
Rosa, es una mujer que conoce el lado más duro de la vida y quien nos puede dar
auténticas lecciones de vida a muchos de nosotros.
Personalmente,
también pienso que es el alma del Centro de Día, el cerebro y la voz de sus
compañeros. Algo sin duda, loable.
Es
una persona en la que puedes confiar plenamente si miedo a la traición, por eso
me siento muy orgulloso de contar con ella como amiga y confidente. Pero sobre
todo me alegro que sea ella, la persona-usuaria en la que se encuentra enfocada
la responsabilidad de luchar por defender Nuestros Derechos, como personas con
una discapacidad. Y no me refiero solamente a los miembros de la Asociación,
sino a cualquier ser humano en cualquier rincón de España y seguramente que del
mundo.
Para
Rosa, cada día es una nueva oportunidad para luchar por aquello en lo que cree.
Para superarse a sí misma encada empresa vital que emprende.
Rosa
Meis:
¿Qué
puedo decir de esta mujer?
Para
mí es un auténtico ejemplo de superación constante, un símbolo de la mujer
capaz… imbatible e incansable en su lucha constante, contra viento y marea,
para alcanzar sus objetivos día a día. Unas metas que no son fáciles de
conseguir, como todas las grandes cosas y en unas condiciones que no se pueden
facilitar precisamente de favorables.
Es
pura emoción, empuje y tesón. Es una mujer que sabe escuchar, con una gran
empatía, que la lleva a estar siempre en constante preocupación por sus
compañeros. Esa clase de ser humano, que no te va a traicionar jamás. Eso
puedes darlo por seguro. Han sido muchas las ocasiones en las que hemos
compartido confidencias y proyectos y en cada ocasión siempre me he llevado la
grata sensación de encontrarme en la más fiable de las compañías, algo que en
la sociedad en la que vivimos se me antoja muy complicado. De Mi Rosa, siempre
se aprende algo, solamente tiene uno que fijarse un poco para darse cuenta del
enorme valor intrínseco que la posee como si de un ente divino se tratase.
Para
Rosa, cada día es una nueva oportunidad para luchar por aquello en lo que cree,
para hacer ver sus valores, con una voluntad y
una tozudez que solamente habita en los espíritus ganadores.
Su
gran proyecto. La meta que tira de ella; somos nosotros. Todos. No solamente
los usuarios y familias de Amencer, sino, que trabaja incansablemente por todas
las personas afectadas de alguna manera, por la Parálisis Cerebral. Para que
TODOS tengamos la oportunidad de hacer vales nuestros DERECHOS y defender
nuestra DIGNIDAD, (así con mayúsculas)
como seres humanos.
Su
ideal: La sensatez y el buen hacer.
No
estudió Derecho, pero es conocedora de primera mano de todas las necesidades,
anhelos e inseguridades que todos compartimos en nuestro día a día. Por esa
razón, creo que en la Asociación Amencer-Aspace, no se pudo escoger nadie más
capacitado que esta mujer, para ser nuestra voz en todos los rincones del
planeta, ella que está en todo, que dedica horas y horas al trabajo
infatigablemente, sin quejarse y siempre con una mirada positiva ante los retos
y proyectos en los que se involucra, nuestra Meis, la mujer que acude a todos
los congresos, ante políticos y autoridades, acudiendo a todas las reuniones,
que ha participado en la elaboración de guías PRO-DERECHOS, que forma parte del
equipo de selección del Personal de nuestra Residencia.
Rosa.
Es sudor y esfuerzo. Es “Yo puedo”.
Por
ello creo que todos deberíamos quitarnos el sombrero ante ella, porque otros,
pudiendo más… no hacemos ni la mitad. Y me incluyo, muy a mi pesar.
Por
ello, y con la mano en el corazón y la conciencia tranquila puedo decir, que
Rosa Meis, es la mejor personificación del Feminismo. Al menos del Feminismo en
el que yo creo y por ello no lo dudo, cuando me tengo que inclinar ante ella
con devoción laica.
Simplemente,
lo hago.
Mayka
y Rosa, son las Damas predilectas de cualquier baraja, una pareja que vale por
un póker, por ello, con motivo de este 8 de marzo, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, y pese a que este texto se pasa de
largo al espacio que tengo concedido en los medios de comunicación, creo que
son más que merecedoras del artículo que estoy escribiendo, de lo que no me
encuentro tan convencido es de que mis palabras se encuentren a la altura de su
talento y valía.
¡Ojalá,
que ambas vean algún día!, si es posible, más pronto que tarde, ¡sus
deseos cumplidos!
Se lo merecen, sin duda.
24
de febrero de 2026
José
Sergio González Rodríguez.
MIRANDO
FIJAMENTE AL HORIZONTE.





