Hoy mi vida tiene sabor amargo,
mi espectro cojea del pie sensato,
hoy, el desahogo no llama gozoso
a mi puerta y el ansiado sosiego,
me engaña con un brazo ajeno.
Hoy soy una carabela de papel,
que naufraga en la granizada,
me siento tictac sin cuerda,
una tarta con sabor a pesar.
Soy un músico sin letrilla,
un escarbador del grato sosiego,
que amanse su triste corazón.
Hoy me siento explorador,
perdido sin mapa ni brújula,
y la impotencia en los hombros,
como una expiación beatífica.
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