| El poeta Fernando Luis Pérez Poza |
Hay hombres buenos, hay santos (sin
pedestal) y luego hay seres de Luz, que nos iluminan (para bien) a todos
aquellos que nos hallamos bajo su influencia espectral. A este último grupo,
pertenece nuestro protagonista de hoy. Fernando Luís Pérez Poza.
Nuestro primer encuentro ocurrió
hace unos veinte años. Era el año 2006 y yo estaba intentando publicar mi
primer libro y fue su hermano Ramón, mi profesor de ajedrez quien me aconsejó
que me dio sus señas, para que me diese su opinión y decidiese si mi humilde
obra se podía publicar. Yo era un soñador, lo sigo siendo y con toda la ilusión
del mundo me dirigí a su editorial, que resultó también su hogar. Allí me
presenté, le dije que era alumno de su hermano y también que deseaba publicar
un poemario. Era mi primer paso para adentrarme de lleno en el mundo literario.
Leyó alguno de mis poemas y me dio su visto bueno. Me explicó las condiciones y
firmamos el contrato que daría vida al libro “La Vida Es Bella”, título también
de uno de los poemas, el primero de mi vida y anterior a la película de Roberto
Benigni. Cuando me dijo que me iba a dar una posibilidad como escritor, sentí
que el cielo se abría ante mis ojos como si fuesen las aguas del Mar Muerto.
Pero lo que empezó siendo una
relación de negocios, fue creciendo hasta forjar una gran amistad. ¿Qué hubiese
sido de mí sin su ayuda? ¡Si a día de hoy soy escritor es gracias a los Pérez
Poza! Ellos me forjaron, me formaron en las diferentes disciplinas, creando el
bagaje que da pie a todo lo que hago hoy día. Y sí, es posible que la gente
piense que a día de hoy sobran
editoriales u otros medios para publicar, que cualquiera tiene al alcance de su
mano, el sueño de creerse escritor, pero puedo decir, casi a ciencia cierta,
que en aquellos tiempos, no era así y que existiese una editorial, como El
Taller del Poeta, fundada por este hombre fue una suerte para que muchos
escritores noveles, tuviésemos una oportunidad en el mundo de la poesía, de la
literatura.
Fernando, también era poeta y autor
de varias obras; Camino de Luz (2001), El
Hombre que se cagó a sí mismo (2004), Teatrema o poema en cuatro actos (2008), son
algunos de los títulos que nos dejó a la humanidad para que tuviésemos la
oportunidad de conocer su alma perenne.
Este señor, pasó de ser mi editor, a
ser mi amigo. Alguien, con quien podía hablar de cualquier cosa, que siempre me
daba buenos consejos, uno de ellos, lo aplico cada día de mi vida desde que se
lo escuché por primera vez:
“Sergio, mientras no hagas daño a
nadie, haz lo que quieras, lo que te haga feliz, pues es lo que te vas a llevar
en esta vida”. Un consejo así, solamente puede venir de un Ser de Luz, alguien
con una humanidad de un valor estimable, por ello, aunque él ya no pueda ser
conscientes de estas palabras, quiero que sepas que siempre tendrá un lugar
privilegiado en mi memoria. ¡Gracias amigo Fernando!, por haber formado parte
de mi tiempo, de mi vida, porque eres ese ángel pagano que muchos anhelamos a
nuestra vera. Sé que ya no existes, pero sigues en nuestro recuerdo…
Un beso
enorme a Dulce Potosina, a tus hijos y a todos los familiares Pérez, Poza. Que
sirva para recordarles tu grandeza humana, tu sentido del bien…
No te
diré adiós, pues sé que nuestros átomos se reencontrarán el cosmos cuántico.
José
Sergio González Rodríguez
Sergio heres un genio . un abrazo muy fuerte
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