NEPTUNO EN EL TABLERO
Soñaba con ser Neptuno en el tablero
hacer de los escaques blancos y negros,
mares masajeando mis gordos dedos,
sometidos, entre el fervor y el miedo.
Quería llegar a ser llamado maestro,
y ser venerado entre los laureles,
que bendicen a esos gloriosos
ganadores,
que marcan el paso del segundero.
Anhelaba que cada pieza, del Rey al
peón,
fuese gomas difuminando mis defectos,
los pasos torpes que me hacen tropezón,
y hacen mil añicos, cada átomo de mi
espectro.
Quería reinar sobre un mundo paralelo,
mientras rezo por una república en mi
patria,
deseaba ser aplaudido como ese torero,
al que mi alma detesta con una saña,
sin sal.
Pero también aquí fui cazado por la
mediocridad,
quien me invadió como ese yanqui traicionero,
mientras me vendía los gozos de la
prosperidad,
para robarte el futuro, la felicidad y
el dinero.
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